A partir de ahí mi principal misión con las instalaciones problemáticas se centró en la formación e la información.
"Se tenía que cambiar los hábitos de consumo, pero a la vez entender como hacerlo"
Esto fue lo más complicado, muchos se cabrearon al conocer la capacidad real de su sistema, creían que con una inversión de 6000 euros habían comprado una central nuclear!!
Otros por simple ignorancia, metían la pata, como aquella familia que les consumía mucho la bomba del agua y no sabíamos el porque. Un día estudiando sus hábitos lo vi, abrían infinidad de veces el grifo del agua, para llenar un vaso, un jarro, regar la planta, etc...lo solucionamos colocandoles un acumulador de agua con presostato.
Como no también encontramos muchas personas tan concienciadas, que en el 100% de los casos conocían mejor que nadie su sistema fotovoltaico.
De ahí saqué una conclusión, se había que formar, informar, concienciar, a todos los clientes potenciales de instalaciones fotovoltaicas, no era un producto apto para vender a cualquiera, era una tecnología para gente concienciada, no se trataba de buscar un producto a un cliente, sino más bien, buscar un cliente para esta clase de producto.
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